Perdónalos Tato, no saben lo que dicen
05.09.2011 | 06:31 hs.
· Autor: Coni Cherep
· Fuente:
El tema es el de siempre: hay un grupo de mamistas más mamistas que mamá. Adoran decir lo que a “ella” le encanta que digan para que ella les sonría, les acaricie la cabeza y les permitan volver a casa con la cabeza en paz. Eso sí: mañana será otro día, y en el nombre de la causa nacional y popular y la revolución que nunca acaba de empezar, volverán a decir pavadas con el mismo objetivo, con la tensión propia de quien dice cosas solo para que ella los oiga, para ser aprobados o no. En esa lógica, Randazzo atacó a Tato Bores. Lo acusó de haber sido blando con la dictadura, de haber trabajado en su transcurso ( como casi 24 millones de argentinos más, entre ellos los padres de Randazzo), y deslizó, con cierta mesura, que lo de Don Bores, era casi cómplice… Me parece que a “ella” no le va a gustar, me parece. Para eso habrá que esperar el próximo monólogo presidencial, o las disculpas de Randazzo….
Por si no sabés…Randazzo dijo en 6,7,8, mientras pasaban un tape de Tato: "Yo no voy a hacer una acusación sobre Tato Bores , no me siento con la autoridad para hacerlo, pero viendo lo que ocurrió después... me extraña que hombres que tenían una enorme responsabilidad y un enorme crédito... eh... deberían haber tenido otra actitud , absolutamente otra actitud, lo digo con mucho respeto, una actitud mucho más combativa sobre lo que estaba ocurriendo en la Argentina. No alcanza ni la ironía ni el chiste porque la historia fue trágica... si hubieran tenido otra actitud no hubiéramos tenido que lamentar 30.000 personas, lo digo con el miedo de estar cometiendo una injusticia".
Y esta bien que haya tendio miedo, porque estaba cometiendo una tremenda injusticia.
¿Donde estaba Randazzo durante la dictadura? ¿fusilando generales? ¿denunciando a los genocidas en la calle? ¿ formando parte de algún grupo comando que luchaba por los derechos del hombre en Argentina? No. Leyendo un poco: Randazzo tiene 46 años. O sea que en los años duros, era un adolescente de clase media alta en Chivilcoy. La típica familia que en los domingos hacían silencios para mirar a Tato y celebrar todas y cada una de las ocurrencias que sus limitados espacios podían ofrecerle a la sociedad en trance de opresión.
Después, en los ochenta, se va a la Capital… No a la Universidad Pública, sino a la UADE. Y allí se recibe de contador público sin que nadie- ni sus seres más cercanos - recuerde algún acercamiento no ya al peronismo, ni a los Organismos de DDHH que por entonces reclamaban las derogaciones de las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final. Peor aún: Randazzo ingresa a la gestión pública sin antecedente alguno de militancia política y lo hace de la mano de… ¡¡¡¡¡ el menemismo!!!!! como Jefe de Gabinete de la Secretaría General de la Gobernación de la provincia de Buenos Aires durante los años 90 . Es decir, apenas asumido Menem, y durante el más cruel de todos los actos de impunidad que registre la Argentina , el peor, porque perfeccionó todo : el indulto a los jerarcas.
¿ y entonces? Por que no se pregunta Randazzo que hubiera pasado en este país, si hombre como él, en lugar de abrevar en el gobierno que vació económica y moralmente a la Argentina, se hubiese resistido a las bromas de Carlos Saul, y hubiese reaccionado decentemente, de acuerdo a sus principios ( o a los que ahora dice tener)? Lo mismo le cabe a Anibal, a Scioli, a Alberto Fernández, a Timermann que celebró el golpe, y a cada uno de los ahora “amigos del modelo”, que fueron y vinieron de sector en sector, de acuerdo a como soplaban los vientos del poder y la repartija del estado.
Incluso a la propia presidenta y a su extinto cónyuge, que no solo no ocuparon ningún lugar de resistencia a la dictadura – véase cuáles fueron sus actividades durante los años negros en Santa Cruz- sino que también, aplaudieron hasta poner sus manos coloradas ( no sus rostros) al presidente indultador cuando privatizaba YPF. Es más… después del indulto, el propio Nestor dijo de Menem, que era el mejor presidente de la historia Argentina. No hace falta chequearlo. Está filmado y lo podes encontrar en cualquier computadora con acceso a internet.
Que se entienda: no discuto las convicciones nuevas de los Randazzo y compañía. Discuto sus autoridades morales para cuestionar a un tipo, o a otros tantos tipos, que durante la dictadura siguieron cumpliendo funciones privadas o públicas ( hago referencia a la exposición, no al empleo), ignorando lo que estaba pasando acabadamente en el país.
La respuesta de Alejandro Boresztein de ayer en Clarín, es suficiente defensa para Tato. Ojalá la puedan leer. Y ojalá Randazzo se arrepienta del error, y pida disculpas, como lo hacen los hombres de bien. Pero además… que esta bravuconeada del Ministro del Interior sirva también, para que comencemos a distinguir la paja del trigo, y acabemos con la dañina cacería de brujas que se instaló desde algún lugar del oficialismo y que pretende- vaya locura- derramar sobre quienes no tuvieron responsabilidad alguna en el horror, sospechas de complicidad.
Hace días, un entrañable amigo, médico, honesto, con decenas de amigos y hermanos de la vida exiliados y desaparecidos, fue citado a declarar en una causa por la desaparición de niños en el Hospital Militar de Paraná. Por un hecho que ocurrió hace exactamente 35 años, y que no lo roza en lo más mínimo. Era médico de guardia, y el genocida a cargo de los operativos lo mencionó a él y a otros médicos, todos prestigiosos e intachables, como testigos de lo que supuestamente ( para el genocida) no ocurrió.
Mi amigo dijo lo que sabía: Nada. Un diario de Paraná tituló con su foto: “El médico que no tiene memoria”. Tremenda injusticia, tremendo abuso del descontexto y de la malversación de la historia.
Aunque Juan , mi amigo, no haya tenido nada que ver, aunque se haya tratado de un testimonio, aunque no haya nada que reprocharle, el periodista se encargó de ponerlo en un lugar de donde , a veces, es muy difícil salir.
Randazzo hace lo mismo con Tato. Pero creo que la sociedad, en este caso, sabrá distinguir muy bien las cosas.
Por si no sabés…Randazzo dijo en 6,7,8, mientras pasaban un tape de Tato: "Yo no voy a hacer una acusación sobre Tato Bores , no me siento con la autoridad para hacerlo, pero viendo lo que ocurrió después... me extraña que hombres que tenían una enorme responsabilidad y un enorme crédito... eh... deberían haber tenido otra actitud , absolutamente otra actitud, lo digo con mucho respeto, una actitud mucho más combativa sobre lo que estaba ocurriendo en la Argentina. No alcanza ni la ironía ni el chiste porque la historia fue trágica... si hubieran tenido otra actitud no hubiéramos tenido que lamentar 30.000 personas, lo digo con el miedo de estar cometiendo una injusticia".
Y esta bien que haya tendio miedo, porque estaba cometiendo una tremenda injusticia.
¿Donde estaba Randazzo durante la dictadura? ¿fusilando generales? ¿denunciando a los genocidas en la calle? ¿ formando parte de algún grupo comando que luchaba por los derechos del hombre en Argentina? No. Leyendo un poco: Randazzo tiene 46 años. O sea que en los años duros, era un adolescente de clase media alta en Chivilcoy. La típica familia que en los domingos hacían silencios para mirar a Tato y celebrar todas y cada una de las ocurrencias que sus limitados espacios podían ofrecerle a la sociedad en trance de opresión.
Después, en los ochenta, se va a la Capital… No a la Universidad Pública, sino a la UADE. Y allí se recibe de contador público sin que nadie- ni sus seres más cercanos - recuerde algún acercamiento no ya al peronismo, ni a los Organismos de DDHH que por entonces reclamaban las derogaciones de las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final. Peor aún: Randazzo ingresa a la gestión pública sin antecedente alguno de militancia política y lo hace de la mano de… ¡¡¡¡¡ el menemismo!!!!! como Jefe de Gabinete de la Secretaría General de la Gobernación de la provincia de Buenos Aires durante los años 90 . Es decir, apenas asumido Menem, y durante el más cruel de todos los actos de impunidad que registre la Argentina , el peor, porque perfeccionó todo : el indulto a los jerarcas.
¿ y entonces? Por que no se pregunta Randazzo que hubiera pasado en este país, si hombre como él, en lugar de abrevar en el gobierno que vació económica y moralmente a la Argentina, se hubiese resistido a las bromas de Carlos Saul, y hubiese reaccionado decentemente, de acuerdo a sus principios ( o a los que ahora dice tener)? Lo mismo le cabe a Anibal, a Scioli, a Alberto Fernández, a Timermann que celebró el golpe, y a cada uno de los ahora “amigos del modelo”, que fueron y vinieron de sector en sector, de acuerdo a como soplaban los vientos del poder y la repartija del estado.
Incluso a la propia presidenta y a su extinto cónyuge, que no solo no ocuparon ningún lugar de resistencia a la dictadura – véase cuáles fueron sus actividades durante los años negros en Santa Cruz- sino que también, aplaudieron hasta poner sus manos coloradas ( no sus rostros) al presidente indultador cuando privatizaba YPF. Es más… después del indulto, el propio Nestor dijo de Menem, que era el mejor presidente de la historia Argentina. No hace falta chequearlo. Está filmado y lo podes encontrar en cualquier computadora con acceso a internet.
Que se entienda: no discuto las convicciones nuevas de los Randazzo y compañía. Discuto sus autoridades morales para cuestionar a un tipo, o a otros tantos tipos, que durante la dictadura siguieron cumpliendo funciones privadas o públicas ( hago referencia a la exposición, no al empleo), ignorando lo que estaba pasando acabadamente en el país.
La respuesta de Alejandro Boresztein de ayer en Clarín, es suficiente defensa para Tato. Ojalá la puedan leer. Y ojalá Randazzo se arrepienta del error, y pida disculpas, como lo hacen los hombres de bien. Pero además… que esta bravuconeada del Ministro del Interior sirva también, para que comencemos a distinguir la paja del trigo, y acabemos con la dañina cacería de brujas que se instaló desde algún lugar del oficialismo y que pretende- vaya locura- derramar sobre quienes no tuvieron responsabilidad alguna en el horror, sospechas de complicidad.
Hace días, un entrañable amigo, médico, honesto, con decenas de amigos y hermanos de la vida exiliados y desaparecidos, fue citado a declarar en una causa por la desaparición de niños en el Hospital Militar de Paraná. Por un hecho que ocurrió hace exactamente 35 años, y que no lo roza en lo más mínimo. Era médico de guardia, y el genocida a cargo de los operativos lo mencionó a él y a otros médicos, todos prestigiosos e intachables, como testigos de lo que supuestamente ( para el genocida) no ocurrió.
Mi amigo dijo lo que sabía: Nada. Un diario de Paraná tituló con su foto: “El médico que no tiene memoria”. Tremenda injusticia, tremendo abuso del descontexto y de la malversación de la historia.
Aunque Juan , mi amigo, no haya tenido nada que ver, aunque se haya tratado de un testimonio, aunque no haya nada que reprocharle, el periodista se encargó de ponerlo en un lugar de donde , a veces, es muy difícil salir.
Randazzo hace lo mismo con Tato. Pero creo que la sociedad, en este caso, sabrá distinguir muy bien las cosas.


